El sirope de ágave es un jugo vegetal muy dulce que se extrae de un cactus originario de la América tropical, la subtropical y del Caribe. Existen numerosas especies de agave, pero quizás la más conocida sea el agave americano conocido también como "agave amarillo" o "pita".
Se trata de una planta perenne resistente a terrenos áridos con hojas entre 15 y 30 cm de ancho y de más de un metro de largo lanceoladas y carnosas de un color blanco azulado o blanco grisáceo saliendo todas del centro donde permanecen enrolladas a un tallo central desde donde van creciendo hasta su separación. Florece una sola vez en la vida en un tallo de 8 o 10 metros de altura y un diámetro de más de 10 cm y tras la floración la planta muere no sin antes dejar numerosos hijuelos.
El ágave americano es muy utilizado por los nativos mejicanos como diurético, depurativo y antiescorbútico. Las raíces son consideradas antisifilíticas, mientras que las hojas secas en infusión son utilizadas por sus propiedades digestivas y hepáticas. Externamente es utilizado para la irritación ocular y el jugo de la hoja fresco se usa para tratar heridas e irritaciones de la piel.
Aunque es originario del continente americano, desde que, presumiblemente, Cristóbal Colon la trajera desde la Nueva España, gracias a diferentes médicos y botánicos el agave se ha naturalizado en prácticamente toda la región mediterránea y especialmente en Italia y sur de Francia.
El sirope se elabora a partir de la savia liquida que se extrae de la penca de la hoja. Esta primera extracción se la conoce como "aguamiel" y es muy consumida por los nativos como bebida refrescante. Con la fermentación del aguamiel de ágave se obtiene el "pulque" una bebida alcohólica de gran tradición mejicana. Para obtener el sirope o miel de ágave, el jugo es calentado o sometido a un proceso enzimático para hidrolizar los hidratos complejos que contiene (principalmente fructanos) y transformarlos en azucares simples. Posteriormente el agave es filtrado y calentado hasta obtener la textura del sirope de intenso sabor dulce. Se estima que su poder edulcorante es el doble que el del azúcar común gracias a su composición (mayoritariamente fructosa).
También de esta especie de agave se destilan bebidas como el mescal, el tequila o el pulque ya mencionado.
En cuanto a sus propiedades, el ágave ayuda a:
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