Del entusiasmo inicial a una evidencia todavía incierta
En 2010 se publicó un ensayo clínico que despertó gran interés al sugerir que un suplemento de ácidos grasos omega-3 podía disminuir la transición hacia un trastorno psicótico en jóvenes considerados de muy alto riesgo. La noticia fue presentada entonces como una posible vía preventiva sencilla y bien tolerada.
Más de una década después, la interpretación debe ser más prudente. El estudio inicial fue pequeño y sus resultados no se reprodujeron claramente en ensayos posteriores de mayor tamaño. Por este motivo, los suplementos de aceite de pescado no deben presentarse como un tratamiento capaz de prevenir la esquizofrenia o evitar por sí solos la aparición de una psicosis.
Actualización esencial
El estudio de 2010 fue prometedor, pero una investigación aislada no basta para establecer una recomendación clínica. La prevención y el tratamiento de la psicosis requieren valoración especializada, seguimiento continuado y un abordaje adaptado a cada persona.
¿Qué investigó el estudio original?
El trabajo fue dirigido por el investigador Paul Amminger y se realizó con 81 adolescentes y adultos jóvenes de entre 13 y 25 años. Todos presentaban características clínicas que los profesionales consideraban compatibles con un riesgo elevado de desarrollar un trastorno psicótico.
Entre estas características podían encontrarse síntomas psicóticos atenuados, episodios breves que remitían espontáneamente, antecedentes familiares de psicosis o un deterioro reciente del funcionamiento personal, académico o social.
Participantes
81 jóvenes considerados de muy alto riesgo clínico de psicosis.
Intervención
Doce semanas de suplementación con omega-3 o con placebo.
Cantidad utilizada
Aproximadamente 1,2 gramos diarios de ácidos grasos omega-3 de cadena larga.
Seguimiento
Los resultados principales se evaluaron durante un periodo de doce meses.
Los resultados que generaron expectación
Al finalizar el seguimiento de un año, 2 de los 41 participantes que habían recibido omega-3 desarrollaron un trastorno psicótico, frente a 11 de los 40 que habían tomado placebo.
El grupo tratado también mostró una reducción de algunos síntomas y una mejoría del funcionamiento general. La frecuencia de efectos adversos fue similar entre ambos grupos.
¿Por qué resultó tan llamativo?
La posibilidad de intervenir durante una fase temprana mediante un producto nutricional aparentemente bien tolerado resultaba atractiva, especialmente porque no todas las personas con síntomas atenuados terminan desarrollando una psicosis y el uso preventivo de antipsicóticos puede plantear efectos adversos importantes.
¿Qué ocurrió en los estudios posteriores?
El principal intento de reproducir los resultados fue el ensayo multicéntrico NEURAPRO, en el que participaron 304 jóvenes de servicios especializados de Australia, Asia y Europa.
Los participantes recibieron omega-3 o placebo junto con intervenciones psicosociales y atención clínica. En este estudio de mayor tamaño, las tasas de transición hacia la psicosis fueron muy similares en los dos grupos.
| Estudio | Participantes | Resultado principal | Interpretación |
|---|---|---|---|
| Ensayo de Viena, 2010 | 81 jóvenes | Menos transiciones a psicosis en el grupo omega-3. | Resultado prometedor, pero procedente de una muestra pequeña. |
| NEURAPRO, 2017 | 304 jóvenes | No hubo diferencias relevantes frente al placebo. | El ensayo no confirmó un efecto preventivo general. |
| Ensayos y revisiones posteriores | Poblaciones y diseños diversos | Resultados heterogéneos. | La eficacia preventiva continúa sin estar establecida. |
Algunos análisis secundarios han propuesto que podrían existir subgrupos con perfiles biológicos concretos que respondieran de manera diferente. Sin embargo, estas hipótesis todavía no permiten seleccionar con seguridad a quién podría beneficiar la suplementación.
El resultado actual
La evidencia disponible no permite recomendar suplementos de aceite de pescado como método probado para prevenir la psicosis. Tampoco deben sustituir la valoración psicológica o psiquiátrica ni las intervenciones indicadas por los profesionales.
¿Qué son los ácidos grasos omega-3?
Los omega-3 son una familia de ácidos grasos poliinsaturados. Entre los más conocidos se encuentran:
Se encuentra en alimentos vegetales como las nueces, las semillas de lino y las semillas de chía.
Está presente principalmente en pescados grasos, aceite de pescado y determinados aceites de microalgas.
Forma parte de las membranas celulares y se concentra especialmente en el cerebro y la retina.
El ALA puede transformarse parcialmente en EPA y DHA, pero esta conversión suele ser limitada. Por ello, el aceite de pescado aporta una composición distinta de la que ofrecen las nueces u otras fuentes vegetales.
¿Por qué se estudian en la salud mental?
El cerebro contiene una proporción importante de lípidos, y los ácidos grasos participan en la estructura de las membranas neuronales, la señalización celular y diferentes procesos inflamatorios y metabólicos.
En personas con esquizofrenia y otros trastornos psiquiátricos se han observado alteraciones en determinados perfiles de ácidos grasos. Sin embargo, estas asociaciones no demuestran que una deficiencia de omega-3 sea la causa directa de la enfermedad ni que la suplementación pueda corregirla.
Asociación no equivale a causalidad
Que una característica biológica aparezca con mayor frecuencia en un grupo de pacientes no significa necesariamente que sea el origen de la enfermedad ni que modificarla produzca una mejoría clínica.
Señales que requieren valoración profesional
Los síntomas psicóticos pueden incluir alucinaciones, ideas delirantes, pensamiento desorganizado o una pérdida importante del contacto con la realidad. En fases iniciales también pueden aparecer cambios menos específicos, como aislamiento, deterioro académico o laboral, alteraciones del sueño, suspicacia intensa o experiencias perceptivas inusuales.
Estos signos no permiten realizar un diagnóstico por cuenta propia y pueden deberse a causas muy diferentes. Cuando son persistentes, aumentan de intensidad o afectan al funcionamiento cotidiano, es importante solicitar valoración profesional lo antes posible.
Atención urgente
Debe solicitarse ayuda sanitaria urgente cuando exista riesgo de autolesión, ideas suicidas, agitación intensa, conducta peligrosa, incapacidad para atender las necesidades básicas o una pérdida marcada del contacto con la realidad.Precauciones con los suplementos de aceite de pescado
- No deben utilizarse para sustituir medicamentos antipsicóticos, psicoterapia, seguimiento psiquiátrico u otras intervenciones indicadas.
- Pueden causar molestias digestivas, náuseas, diarrea, reflujo o sabor desagradable.
- Las personas alérgicas al pescado o al marisco deben revisar cuidadosamente la procedencia y el etiquetado.
- Las dosis elevadas pueden requerir precaución en personas que toman anticoagulantes, antiagregantes o presentan trastornos de la coagulación.
- Antes de una intervención quirúrgica debe comunicarse al profesional sanitario cualquier complemento utilizado.
- Durante el embarazo, la lactancia, la infancia o ante una enfermedad crónica, conviene consultar antes de iniciar la suplementación.
Alimentación y suplementos no son equivalentes
Incluir pescado, nueces, semillas y otros alimentos fuente de grasas insaturadas dentro de una dieta equilibrada puede formar parte de un patrón alimentario saludable. Esto no significa que las cápsulas de aceite de pescado reproduzcan todos los efectos de los alimentos ni que una dosis elevada resulte necesariamente más beneficiosa.
Además, los estudios sobre prevención de psicosis utilizaron preparados, dosis, proporciones de EPA y DHA y poblaciones clínicas muy concretas. Sus resultados no pueden trasladarse automáticamente a cualquier suplemento comercial ni a personas sin valoración especializada.
Conclusión
El ensayo publicado en 2010 abrió una línea de investigación interesante al observar una menor transición a psicosis entre jóvenes que habían recibido omega-3. Sin embargo, el efecto no fue confirmado en el ensayo multicéntrico posterior y la investigación acumulada sigue mostrando resultados inconsistentes.
Por tanto, el aceite de pescado no puede considerarse actualmente una estrategia demostrada para prevenir la esquizofrenia u otros trastornos psicóticos. Su posible utilidad en determinados subgrupos continúa siendo objeto de investigación.
La detección temprana, el seguimiento especializado y las intervenciones psicológicas, sociales y médicas adaptadas a cada caso continúan siendo los elementos fundamentales ante un riesgo clínico de psicosis.
Información legal y sanitaria
El contenido de este artículo tiene una finalidad exclusivamente informativa y divulgativa. No debe utilizarse para realizar un diagnóstico ni sustituye el consejo, la valoración o el tratamiento de un médico, psiquiatra, psicólogo, farmacéutico, dietista-nutricionista u otro profesional sanitario cualificado.
Los alimentos, nutrientes y complementos alimenticios mencionados no deben considerarse productos destinados a prevenir, diagnosticar, tratar o curar enfermedades. Los suplementos de omega-3 no sustituyen los tratamientos médicos o psicológicos indicados para la psicosis, la esquizofrenia u otros trastornos de salud mental.
No abandone, retrase ni modifique un tratamiento prescrito para sustituirlo por aceite de pescado, omega-3 u otro complemento sin consultar previamente con el profesional responsable.
Los complementos alimenticios no deben utilizarse como sustitutos de una dieta variada y equilibrada ni de un estilo de vida saludable. Deben respetarse las instrucciones del fabricante y no superar la dosis diaria expresamente recomendada.
Mantenga estos productos fuera del alcance de los niños. Consulte antes de utilizarlos si está embarazada o en periodo de lactancia, padece alguna enfermedad, presenta alergia al pescado o al marisco, toma medicamentos anticoagulantes o tiene prevista una intervención quirúrgica.
La información sobre composición, modo de empleo, alérgenos, advertencias y conservación incluida en el etiquetado del producto prevalece sobre cualquier información general contenida en este artículo.
Fuentes y estudios consultados
Fuente original conservada: El Mundo Salud, artículo de Patricia Matey publicado en 2010.
Documentación científica utilizada para actualizar el artículo:
Ensayo original de 2010 Ensayo NEURAPRO Ensayo posterior de prevención Revisión y metaanálisis







