Salud cardiovascular
¿Ayudan los complementos de omega-3 a prevenir nuevos problemas cardiovasculares?
Una revisión científica publicada hace unos años analizó la eficacia de los suplementos de omega-3 en personas que ya habían sufrido un infarto de miocardio, un ictus u otros problemas cardiovasculares. Estos fueron sus resultados y cómo deben interpretarse con la evidencia disponible actualmente.
Los investigadores revisaron los resultados de 14 ensayos clínicos realizados en pacientes con antecedentes de enfermedad cardiovascular para comprobar si los complementos de omega-3 reducían el riesgo de sufrir nuevos eventos como infartos, ictus o muerte cardiovascular.
En conjunto, el análisis concluyó que la suplementación con aceite de pescado no producía una reducción significativa del riesgo de presentar un nuevo episodio cardiovascular en la población estudiada.
Principal conclusión
Los autores observaron que, con la evidencia disponible en ese momento, los complementos de omega-3 no demostraban un beneficio claro para prevenir la repetición de infartos, accidentes cerebrovasculares u otras complicaciones cardiovasculares.
Desde la publicación de aquel trabajo se han realizado nuevos estudios con resultados diferentes según el tipo de producto utilizado. Hoy se sabe que no todos los preparados de omega-3 son iguales.
Los complementos alimenticios habituales de aceite de pescado no han demostrado de forma consistente reducir el riesgo cardiovascular en toda la población. En cambio, determinados medicamentos con EPA altamente purificado, utilizados bajo prescripción médica en pacientes seleccionados, sí han mostrado beneficios en algunos ensayos clínicos.
Un matiz importante
Este estudio no significa que el omega-3 sea inútil ni que deba dejar de consumirse. Simplemente indica que los complementos alimenticios convencionales no sustituyen a los tratamientos médicos ni garantizan por sí solos la prevención de nuevos eventos cardiovasculares.
Las recomendaciones actuales siguen considerando el pescado azul y otras fuentes alimentarias de omega-3 como parte de una alimentación cardiosaludable. Además, mantener una dieta equilibrada, realizar actividad física, controlar la presión arterial y seguir el tratamiento prescrito continúan siendo las medidas más eficaces para reducir el riesgo cardiovascular.
La noticia original se hacía eco de un metaanálisis publicado en la literatura científica que revisó 14 ensayos clínicos sobre el uso de suplementos de omega-3 para la prevención secundaria de enfermedades cardiovasculares.
Posteriormente se han publicado nuevos ensayos clínicos y recomendaciones que matizan estos resultados, diferenciando entre los complementos alimenticios habituales y determinados medicamentos formulados con EPA purificado.
Consultar el estudio científicoEn resumen
La revisión publicada concluyó que los complementos de omega-3 no reducían claramente la repetición de problemas cardiovasculares. La investigación posterior ha permitido comprender mejor qué pacientes pueden beneficiarse de determinados tratamientos con omega-3, siempre bajo supervisión médica, mientras que una alimentación saludable continúa siendo uno de los pilares de la prevención cardiovascular.






