Lentejas, garbanzos, alubias o guisantes forman parte de nuestra tradición gastronómica y vuelven a ocupar un lugar destacado en las recomendaciones actuales. Las legumbres aportan proteína vegetal, fibra y minerales y su consumo habitual puede mejorar algunos factores relacionados con la salud cardiometabólica.
Una alimentación rica en pescado azul, nueces, semillas y otros alimentos con omega-3 podría relacionarse con un mejor envejecimiento cerebral. Sin embargo, todavía no puede afirmarse que estos nutrientes prevengan por sí solos la enfermedad de Alzheimer.
El aceite de oliva vuelve a situarse en el centro de la actualidad nutricional. Un amplio estudio realizado con más de 92.000 personas relacionó un mayor consumo de aceite de oliva con una menor mortalidad total y cardiovascular. Los datos ayudan a entender por qué esta grasa constituye uno de los pilares de la dieta mediterránea.