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La piña (Ananas comosus) es una fruta tropical perteneciente a la familia de las bromeliáceas nativa de América del Sur. Es una hierba perenne, de escaso porte y hojas duras y lanceoladas de hasta un metro de largo.

El tronco de la piña es rico en bromelina, que ayuda a la digestión y control de peso.

Está especialmente indicado su uso en caso problemas digestivos, control de peso y tratamiento de la celulitis.

La Papaya (Carica papaya) es una fruta de origen tropical grande, oblonga, blanda, jugosa y de color amarillo cuando está madura. En su interior hay abundantes semillas pequeñas, redondas, de color negro.

De la familia de las Caricáceas es considerada por excelencia como la fruta que ayuda a la digestión de los alimentos. Contiene fibra, minerales (calcio, fósforo, hierro) y vitaminas (tiamina, riboflavina, niacina, A y C). En Costa Rica y México se conoce como la fruta de la buena salud.

La guayaba (Psidium guajaba L) es una de las frutas más ricas en vitamina C. Contiene más cantidad que otras frutas como los cítricos, las fresas o el kiwi. También tiene pequeñas cantidades de ácidos orgánicos (málico y cítrico) que favorecen la absorción de la vitamina C.

La mayor concentración de vitamina C se localiza en la pulpa que está justo debajo de la piel, rodeando las semillas.

(Fuente: Soria Natural) La ciruela (prunus domestica) es originaria del Cáucaso y desde ahí se introdujo en Italia y posteriormente en el resto de Europa.

Es una fruta muy recomendable para las personas que padecen estreñimiento. Posee un efecto laxante suave debido a su contenido en fibra, tanto soluble como insoluble, y de otras sustancias como el sorbitol y derivados de la hidroxifenilixantina que estimulan los movimientos del intestino y facilitan el tránsito intestinal.

El albaricoque (prunus armeniaca) destaca por su abundancia en agua, fibra, potasio, hierro y su alto contenido betacaroteno que los hacen ideales para mantener una piel sana durante el verano. El consumo de cuatro o cinco albaricoques por la mañana ayuda a drenar los líquidos y los tóxicos retenidos.