El jabón de Alepo combina aceite de oliva y aceite de laurel en una fórmula tradicional destinada a la limpieza de la piel. Su composición sencilla y su larga duración explican que continúe utilizándose siglos después de su creación.
El jabón de azufre es usado para tratar problemas de la piel como el acné, puntos negros, exceso de grasa en el rostro y en el cuero cabelludo debido a sus propiedades antiseborreicas y astringentes.
El jabón de arcilla está recomendado en pieles grasas o con acné por su acción purificadora y equilibrante.
La arcilla drena y absorbe las impurezas de la piel además de permitir la neutralización de toxinas.
El jabón de Alepo combina aceite de oliva y aceite de laurel en una fórmula tradicional destinada a la limpieza de la piel. Su composición sencilla y su larga duración explican que continúe utilizándose siglos después de su creación.
Los jabones de glicerina están recomendados para el cuidado de la piel seca y deshidratada, dando delicadeza, brillo, aroma y frescura a la piel.
Se pueden elaborar con esencias o para tratamientos específicos.