Los antibióticos pueden alterar la microbiota intestinal y provocar diarrea durante su utilización o en las semanas posteriores. Una revisión Cochrane actualizada en 2025 concluye que determinados probióticos pueden reducir el riesgo de diarrea asociada a antibióticos, aunque la certeza de la evidencia es baja y los resultados no pueden atribuirse a cualquier producto.
La posible utilidad depende de la cepa, la combinación utilizada, la dosis, el momento de administración y el riesgo individual de cada persona.