El jabón de Alepo combina aceite de oliva y aceite de laurel en una fórmula tradicional destinada a la limpieza de la piel. Su composición sencilla y su larga duración explican que continúe utilizándose siglos después de su creación.
El jabón de arcilla está recomendado en pieles grasas o con acné por su acción purificadora y equilibrante.
La arcilla drena y absorbe las impurezas de la piel además de permitir la neutralización de toxinas.
El aceite de Chiapas se obtiene a partir de la corteza del Tepezcohuite (mimosa tenuiflora) perteneciente a la familia de las mimosáceas y que se cultiva principalmente en el estado mexicano de Chiapas, nombre con el que es conocido popularmente este árbol.
Los hidrosoles, también conocidos como hidrolatos o aguas florales, son el agua co-destilada que se obtiene durante el proceso de extracción de los aceites esenciales por corriente de vapor.
El jabón de Alepo combina aceite de oliva y aceite de laurel en una fórmula tradicional destinada a la limpieza de la piel. Su composición sencilla y su larga duración explican que continúe utilizándose siglos después de su creación.
Las llamadas cremas de veneno de serpiente no contienen veneno auténtico. Su nombre procede de SYN‑AKE, un péptido cosmético inspirado en la waglerina-1 de la víbora del templo y utilizado en fórmulas destinadas a suavizar visualmente las líneas de expresión.