Los probióticos no necesitan quedarse a vivir permanentemente en nuestro intestino para interactuar con la microbiota. Mientras transitan por el aparato digestivo pueden producir metabolitos, competir con otros microorganismos e interactuar con la barrera intestinal y el sistema inmunitario.
La fibra importa, pero también el alimento que la aporta. Cereales integrales, legumbres, verduras, frutas y frutos secos ayudan a construir un patrón alimentario saludable. Un complemento de fibra no debe considerarse equivalente a esta alimentación ni un método para prevenir el cáncer.