La Organización Mundial de la Salud (OMS) continúa buscando soluciones para acabar con la COVID-19. Una de sus últimas actuaciones ha sido la de aprobar un protocolo para autorizar los ensayos clínicos de fase III que probarán la eficacia de las plantas medicinales en la batalla contra la enfermedad.
La quercetina ha mostrado actividad frente a diferentes virus en estudios de laboratorio, pero todavía no se ha demostrado que los complementos que la contienen prevengan o traten infecciones víricas en personas.
Debido a las inquietudes de la población sobre el acceso equitativo a la sanidad y los efectos adversos de tratamientos farmacológicos, el objetivo de esta revisión ha sido evaluar los estudios clínicos publicados y en curso, que existen sobre vitaminas y otros suplementos para el tratamiento de la COVID-19.
Aunque los complementos alimenticios no previenen, curan ni tratan la COVID-19, la pandemia ha cambiado las tendencias de consumo de 2020 en cuanto a alimentos y nutrientes para mejorar la salud.