La noticia publicada originalmente en 2009 recogía una investigación realizada en Escandinavia en la que se estudió qué ocurría al añadir diferentes cantidades de canela a una comida.
Los participantes consumieron un pudin de arroz acompañado de 1 o 3 gramos de canela, o sin canela. Los investigadores analizaron posteriormente parámetros relacionados con la glucosa, la insulina y el vaciado gástrico.
Los resultados sugirieron que la canela podía modificar algunas de las respuestas metabólicas posteriores a la comida. Este tipo de investigaciones contribuyó a despertar el interés científico por estudiar la relación entre la canela y el control de la glucosa y la sensibilidad a la insulina.
¿Qué sabemos actualmente?
Las investigaciones posteriores han seguido estudiando los posibles efectos de la canela sobre el metabolismo de la glucosa. Sin embargo, los resultados no son completamente uniformes y la canela no debe considerarse un tratamiento para la diabetes ni sustituir la medicación o las recomendaciones médicas.
Más allá de este campo de investigación, la canela continúa siendo una interesante especia para incorporar a la alimentación por su sabor y aroma, permitiendo además aportar sensación de dulzor a determinadas preparaciones sin necesidad de añadir más azúcar.

