El mango (Mangifera indica) es una fruta originaria del Asia meridional obtenida de un árbol que puede alcanzar hasta los 30 metros de altura. Es una fruta rica en vitaminas antioxidantes, fibra y minerales.
Las bayas de goji (Lycium barbarum) son frutos rojos desecados utilizados tradicionalmente en Asia y actualmente consumidos como alimento. Aportan fibra, carotenoides y otros compuestos vegetales, pero no deben presentarse como un remedio antienvejecimiento ni como tratamiento para enfermedades.
El mangostino o mangostán (Garcinia mangostana) es una fruta tropical incluida dentro de las llamadas superfrutas. Su fama se debe a su riqueza en xantonas, polifenoles y otros compuestos antioxidantes, motivo por el que se utiliza en numerosos productos dietéticos y fórmulas antioxidantes.
La cereza ácida o tart cherry (Prunus cerasus), especialmente la variedad Montmorency, se ha investigado por su posible papel en la recuperación después del ejercicio. Algunos estudios observan una mejor recuperación de la fuerza y determinados marcadores inflamatorios, aunque los resultados no son uniformes y no debe considerarse una ayuda universal para todos los deportistas.
Las frutas aportan agua, fibra, vitaminas, minerales y numerosos compuestos bioactivos. Su variedad de colores, sabores y texturas facilita incorporarlas diariamente a una alimentación saludable.
La recomendación general es priorizar la fruta entera y variar las especies consumidas, sin que exista una hora concreta en la que sea más beneficioso tomarla.