La caída del cabello no tiene una única causa ni una solución universal. El diagnóstico permite diferenciar entre alopecia androgenética, alopecia areata, efluvio telógeno y otros problemas que requieren tratamientos distintos.
La disminución de estrógenos durante la menopausia puede favorecer la sequedad, la pérdida de elasticidad y una mayor sensibilidad de la piel. Una rutina sencilla de hidratación y protección solar ayuda a cuidarla, mientras que las manchas o lesiones nuevas deben ser valoradas por dermatología.
Las frutas aportan agua, fibra, vitaminas, minerales y numerosos compuestos bioactivos. Su variedad de colores, sabores y texturas facilita incorporarlas diariamente a una alimentación saludable.
La recomendación general es priorizar la fruta entera y variar las especies consumidas, sin que exista una hora concreta en la que sea más beneficioso tomarla.
Cansancio, labios agrietados, hormigueos, caída del cabello o cambios en la piel pueden aparecer en algunas deficiencias de vitaminas y minerales. Sin embargo, estos signos rara vez permiten identificar por sí solos qué nutriente falta: el diagnóstico necesita valorar alimentación, síntomas, antecedentes y, en muchos casos, una analítica.
Lentejas, garbanzos, alubias o guisantes forman parte de nuestra tradición gastronómica y vuelven a ocupar un lugar destacado en las recomendaciones actuales. Las legumbres aportan proteína vegetal, fibra y minerales y su consumo habitual puede mejorar algunos factores relacionados con la salud cardiometabólica.