Las nueces son uno de los frutos secos característicos de la dieta mediterránea. Su contenido en grasas insaturadas, fibra y ácido alfa-linolénico (ALA), un ácido graso omega-3 de origen vegetal, las convierte en un alimento especialmente interesante dentro de un patrón de alimentación cardiosaludable.
El ácido linoleico es un ácido graso esencial de la familia omega-6 que obtenemos principalmente mediante aceites vegetales, semillas y frutos secos.
El nogal (juglans regia) es un árbol oriundo de Asia cultivado en Europa desde tiempos inmemoriables por sus frutos comestibles.
El inositol es un compuesto presente de forma natural en el organismo que participa en el funcionamiento de las células y en diversos procesos metabólicos.
La vitamina B1 o tiamina participa en el metabolismo energético y contribuye al funcionamiento normal del sistema nervioso, el corazón y la función psicológica.