La Organización Mundial de la Salud (OMS) continúa buscando soluciones para acabar con la COVID-19. Una de sus últimas actuaciones ha sido la de aprobar un protocolo para autorizar los ensayos clínicos de fase III que probarán la eficacia de las plantas medicinales en la batalla contra la enfermedad.
La quercetina ha mostrado actividad frente a diferentes virus en estudios de laboratorio, pero todavía no se ha demostrado que los complementos que la contienen prevengan o traten infecciones víricas en personas.
En la década de los sesenta, se comercializó por primera vez la monolaurina como suplemento nutricional y hoy se vende en todo el mundo para el apoyo de la función del sistema inmunitario y el equilibrio de la microbiota intestinal.
Debido a las inquietudes de la población sobre el acceso equitativo a la sanidad y los efectos adversos de tratamientos farmacológicos, el objetivo de esta revisión ha sido evaluar los estudios clínicos publicados y en curso, que existen sobre vitaminas y otros suplementos para el tratamiento de la COVID-19.
Solaray elabora Mushroom complete, un producto basado en la combinación de hongos que han sido usados desde la antiguedad para el apoyo al sistema inmune y para ayudar a prevenir enfermedades.