Los antioxidantes participan en los sistemas que ayudan a proteger nuestras células frente al daño oxidativo. Vitaminas, minerales, polifenoles y carotenoides forman parte de este complejo equilibrio, pero más antioxidantes no significa automáticamente más salud.
Las bayas de goji (Lycium barbarum) son frutos rojos desecados utilizados tradicionalmente en Asia y actualmente consumidos como alimento. Aportan fibra, carotenoides y otros compuestos vegetales, pero no deben presentarse como un remedio antienvejecimiento ni como tratamiento para enfermedades.
El mangostino o mangostán (Garcinia mangostana) es una fruta tropical incluida dentro de las llamadas superfrutas. Su fama se debe a su riqueza en xantonas, polifenoles y otros compuestos antioxidantes, motivo por el que se utiliza en numerosos productos dietéticos y fórmulas antioxidantes.
El germen de trigo es una pequeña partícula del grano de extraordinaria riqueza en prótidos (un 40%) que lo usa la planta del trigo para su crecimiento. Proporciona contenido protéico tres veces superior a la carne y pescado y es el alimento que mayor vitamina E contiene.
El germen de trigo no se encuentra con la harina, ya que se desecha / extrae en el proceso de elaboración al no ser estable y poder estropear el producto, perdiéndose todas las propiedades alimenticias del grano de trigo.
El té blanco es el antioxidante natural más potente debido a su alto nivel de polifenoles y su proceso natural de elaboración (no se fermenta, si no que se deja secar al sol). Una taza de té blanco equivale a tomar doce zumos de naranja.