¡Atención! Este sitio usa cookies y tecnologías similares.

Si no cambia la configuración de su navegador, usted acepta su uso. Saber más

Acepto

Seguir una dieta mediterránea puede aportar beneficios cardiovasculares aunque no produzca una pérdida de peso importante. La evidencia actual indica que la calidad del patrón alimentario también cuenta, más allá de lo que marque la báscula.

Frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos, pescado y aceite de oliva virgen extra forman la base de este modelo de alimentación.

Lentejas, garbanzos, alubias o guisantes forman parte de nuestra tradición gastronómica y vuelven a ocupar un lugar destacado en las recomendaciones actuales. Las legumbres aportan proteína vegetal, fibra y minerales y su consumo habitual puede mejorar algunos factores relacionados con la salud cardiometabólica.

Una alimentación rica en pescado azul, nueces, semillas y otros alimentos con omega-3 podría relacionarse con un mejor envejecimiento cerebral. Sin embargo, todavía no puede afirmarse que estos nutrientes prevengan por sí solos la enfermedad de Alzheimer.

El aceite de oliva vuelve a situarse en el centro de la actualidad nutricional. Un amplio estudio realizado con más de 92.000 personas relacionó un mayor consumo de aceite de oliva con una menor mortalidad total y cardiovascular. Los datos ayudan a entender por qué esta grasa constituye uno de los pilares de la dieta mediterránea.