El ajo blanco (allium sativum) ya era utilizado por los egipcios para tratar diversas patologías debido a sus propiedades cardiosaludables, antibióticas o bactericidas. Quizás su único punto en contra sea su fuerte sabor y que pueda producir algún malestar estomacal en personas con problemas digestivos.
Estos problemas se han resuelto con el consumo de lo que se conoce como "ajo negro".
La LII Feria Internacional del Ajo (FIDA 2026) vuelve a convertir a Las Pedroñeras (Cuenca), reconocida internacionalmente como la capital del Ajo Morado, en el gran punto de encuentro para agricultores, cooperativas, empresas agroalimentarias, investigadores, cocineros y profesionales del sector. Durante tres días, el municipio reunirá innovación, gastronomía, tradición y cultura en torno a uno de los productos agrícolas más representativos de Castilla-La Mancha. :contentReference[oaicite:0]{index=0}
(Fuente: Fundación Española del Corazón) El ajo (Allium sativum) es uno de los ingredientes más representativos de la dieta mediterránea. Además de aportar un aroma y sabor inconfundibles a numerosos platos, lleva siglos formando parte de la medicina tradicional por su riqueza en compuestos azufrados como la alicina, responsable de muchas de sus propiedades biológicas.
(Fuente: 20 Minutos) El ajo (Allium sativum) es uno de los alimentos más estudiados por sus posibles beneficios sobre la salud cardiovascular. Diversas investigaciones han analizado el efecto de sus compuestos azufrados, especialmente la alicina, sobre la presión arterial y otros factores relacionados con el riesgo cardiovascular.
Entre estos trabajos destaca un estudio desarrollado por investigadores australianos, cuyos resultados sugieren que determinados preparados de ajo podrían constituir una herramienta complementaria para ayudar al control de la hipertensión arterial en algunas personas, siempre como apoyo a las medidas higiénico-dietéticas y al tratamiento indicado por el profesional sanitario.
Las revisiones científicas publicadas durante los últimos años indican que algunos extractos estandarizados de ajo envejecido pueden contribuir a reducir de forma moderada la presión arterial en personas hipertensas. Los investigadores atribuyen este efecto principalmente a la acción de la alicina y otros compuestos organosulfurados, que favorecen la función normal de los vasos sanguíneos.
No obstante, los resultados pueden variar según el tipo de preparado utilizado, la dosis administrada y las características de cada persona.
El ajo (Allium sativum) es conocido desde hace siglos por sus propiedades antimicrobianas. Entre sus numerosos usos tradicionales destaca también su aplicación tópica sobre determinadas alteraciones cutáneas, como las verrugas comunes, un campo que ha despertado el interés de diversos investigadores.