El potasio es un mineral esencial para el funcionamiento de los músculos, los nervios y el corazón. Una alimentación rica en frutas, verduras, legumbres y frutos secos ayuda a cubrir las necesidades habituales y puede contribuir al control de la presión arterial dentro de un patrón cardiosaludable.
Los cítricos destacan por su contenido en vitamina C, agua, fibra y compuestos vegetales como los flavonoides. Naranjas, mandarinas, limones, pomelos y limas pueden formar parte de una alimentación saludable, pero no previenen por sí solos la obesidad, la diabetes o las enfermedades cardiovasculares.
La melatonina se estudia por sus efectos sobre el sueño, el estrés oxidativo y la inflamación, pero actualmente no se ha demostrado que prevenga la enfermedad de Parkinson en personas. La noticia original se basaba en investigación experimental y no debe interpretarse como una recomendación preventiva.
El kudzu (Pueraria lobata) se ha investigado por su posible capacidad para reducir el consumo de alcohol, pero la evidencia clínica sigue siendo limitada. Algunos estudios pequeños han observado cambios modestos en la forma de beber, aunque no está demostrado que cure la dependencia ni sustituya los tratamientos médicos y psicológicos.
(Fuente: 20 Minutos) El ajo (Allium sativum) es uno de los alimentos más estudiados por sus posibles beneficios sobre la salud cardiovascular. Diversas investigaciones han analizado el efecto de sus compuestos azufrados, especialmente la alicina, sobre la presión arterial y otros factores relacionados con el riesgo cardiovascular.
Entre estos trabajos destaca un estudio desarrollado por investigadores australianos, cuyos resultados sugieren que determinados preparados de ajo podrían constituir una herramienta complementaria para ayudar al control de la hipertensión arterial en algunas personas, siempre como apoyo a las medidas higiénico-dietéticas y al tratamiento indicado por el profesional sanitario.
Las revisiones científicas publicadas durante los últimos años indican que algunos extractos estandarizados de ajo envejecido pueden contribuir a reducir de forma moderada la presión arterial en personas hipertensas. Los investigadores atribuyen este efecto principalmente a la acción de la alicina y otros compuestos organosulfurados, que favorecen la función normal de los vasos sanguíneos.
No obstante, los resultados pueden variar según el tipo de preparado utilizado, la dosis administrada y las características de cada persona.