Según la Fundación Española del Corazón la vitamina C debe estar siempre presente en nuestra dieta, ya que es un potente antioxidante, favorece la absorción de hierro, tiene un papel importante en la síntesis de colágeno y reduce la susceptibilidad a infecciones.
El cabello quebradizo, las uñas frágiles o una piel apagada pueden relacionarse con numerosos factores. Una alimentación suficiente y variada proporciona las vitaminas, minerales y aminoácidos necesarios para mantener estas estructuras en condiciones normales.
Los cítricos destacan por su contenido en vitamina C, agua, fibra y compuestos vegetales como los flavonoides. Naranjas, mandarinas, limones, pomelos y limas pueden formar parte de una alimentación saludable, pero no previenen por sí solos la obesidad, la diabetes o las enfermedades cardiovasculares.
La humedad, el calor, la luz y el contacto con el aire pueden reducir la estabilidad de algunas vitaminas y alterar comprimidos, cápsulas o preparados en polvo. Guardarlos correctamente ayuda a mantener su calidad durante el periodo indicado por el fabricante.
(Fuente: Nutrifacts) La vitamina C es conocida sobre todo por su función en la formación de colágeno y su importancia en la prevención del escorbuto, la enfermedad causada por su deficiencia.