El espino blanco se utiliza tradicionalmente para aliviar palpitaciones pasajeras relacionadas con el nerviosismo, una vez descartado un problema médico, y también para el estrés leve y favorecer el sueño.
Las yemas de álamo negro o chopo (Populus nigra) recogidas en primavera, se han usado desde tiempos remotos en forma de pomada o unguento para el cuidado de la piel agrietada, sobre todo en la zona anal (hemorroides), aliviando el picor.
Los bioflavonoides, flavonoides o vitamina P son un grupo de nutrientes hidrosolubles que se encuentran en la mayoría de los cítricos y vegetales y que acompañan a la vitamina C. Son sustancias antioxidantes y un antiinflamatorio natural.
El espino blanco se utiliza tradicionalmente para aliviar palpitaciones pasajeras relacionadas con el nerviosismo, una vez descartado un problema médico, y también para el estrés leve y favorecer el sueño.
El Ginkgo Biloba es una de las plantas más conocidas dentro de la fitoterapia moderna por su uso tradicional en el bienestar cognitivo, la concentración y la microcirculación.
El hamamelis destaca por su uso tradicional en el cuidado de la circulación venosa, las piernas cansadas y las pieles con tendencia a la irritación.