Seguir una dieta mediterránea puede aportar beneficios cardiovasculares aunque no produzca una pérdida de peso importante. La evidencia actual indica que la calidad del patrón alimentario también cuenta, más allá de lo que marque la báscula.
Frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos, pescado y aceite de oliva virgen extra forman la base de este modelo de alimentación.
La fibra importa, pero también el alimento que la aporta. Cereales integrales, legumbres, verduras, frutas y frutos secos ayudan a construir un patrón alimentario saludable. Un complemento de fibra no debe considerarse equivalente a esta alimentación ni un método para prevenir el cáncer.
El aceite de oliva vuelve a situarse en el centro de la actualidad nutricional. Un amplio estudio realizado con más de 92.000 personas relacionó un mayor consumo de aceite de oliva con una menor mortalidad total y cardiovascular. Los datos ayudan a entender por qué esta grasa constituye uno de los pilares de la dieta mediterránea.