El tomate (Lycopersicon esculentum Mill) es originario de América y actualmente se cultiva y consume en todo el mundo. Contiene licopeno, fuente importante de antioxidantes y ayuda a mantener los huesos fuertes.
Glucosamina, condroitina, MSM, jengibre, escaramujo y otros compuestos se utilizan habitualmente en complementos dirigidos al bienestar articular. Sin embargo, no todos cuentan con el mismo nivel de evidencia y sus posibles beneficios deben diferenciarse de las promesas de “regenerar” o “reconstruir” el cartílago.
La melatonina es conocida principalmente por su papel en la regulación del sueño, pero desde hace años también se investiga su posible relación con el metabolismo y la formación del tejido óseo. Los resultados son prometedores, aunque todavía no permiten considerarla un tratamiento para la osteoporosis o las fracturas.
La vitamina K es una vitamina liposoluble conocida por su principal función que desempeña en la coagulación de la sangre, prevención de enfermedades cardiacas y es esencial en la formación de los huesos.
A finales de los años 50, Aaron Lerner y sus colaboradores aislaron la glándula pineal y descubrieron la estructura química de la melatonina, una sustancia clave en la regulación del ritmo sueño-vigilia.