La vitamina B5 o ácido pantoténico es esencial para formar coenzima A y participar en el metabolismo energético. Está presente en numerosos alimentos y su deficiencia aislada es muy poco frecuente.
La niacina o vitamina B3, tiene la capacidad de disminuir los niveles de LDL y aumentar los de HDL. Se presenta en forma de ácido nicotínico y de nicotinamida directamente a través de los alimentos.
La vitamina B2 fue descubierta en 1933, la vitamina B2 también es conocida como “Riboflavina” cuyo nombre deriva del latín “flavus” que significa amarillo, color característico de esta vitamina. Interviene en la transformación de los alimentos en energía.
La vitamina B1 o tiamina participa en el metabolismo energético y contribuye al funcionamiento normal del sistema nervioso, el corazón y la función psicológica.
La vitamina A y su precursor, el betacaroteno, son indispensables para la piel, el cabello, las uñas, los ojos (visión nocturna), las mucosas, los huesos, los dientes, la salud celular, la sangre, el sistema inmunitario, la sexualidad y la protección de las células.