Plantas y alimentación
El té verde: antioxidantes, propiedades y qué dice la ciencia
El té verde se obtiene de las hojas de Camellia sinensis, la misma planta de la que proceden el té negro, el blanco y el oolong. La diferencia se encuentra principalmente en el procesamiento de las hojas, que condiciona su composición y sabor.
El interés nutricional del té verde se debe principalmente a sus polifenoles, entre los que destacan las catequinas. Una de las más estudiadas es la epigalocatequina galato (EGCG).
También contiene cafeína —popularmente denominada teína cuando procede del té—, pequeñas cantidades de minerales y otros compuestos vegetales.
Catequinas
Polifenoles característicos del té verde, entre ellos la EGCG.
Cafeína
Aporta un efecto estimulante que puede variar según la cantidad y la preparación.
Polifenoles
Contribuyen a la actividad antioxidante medida en el propio alimento.
Los estudios observacionales y algunos ensayos clínicos han relacionado el consumo de té verde con pequeñas mejoras en ciertos factores de riesgo cardiovascular, como el colesterol LDL o la presión arterial.
Una revisión de ensayos clínicos encontró reducciones modestas en colesterol total, LDL y algunos marcadores metabólicos. Sin embargo, estos resultados no significan que el té verde prevenga por sí solo un infarto o sustituya los tratamientos prescritos.
No reduce “a la mitad” el riesgo de infarto
El artículo antiguo afirmaba que tres tazas al día reducían a la mitad el riesgo de infarto. Esa afirmación es demasiado categórica y no debe mantenerse. La evidencia actual habla de asociaciones y cambios pequeños en determinados factores de riesgo, no de una reducción garantizada del 50 %.
Las catequinas y la cafeína del té verde han sido estudiadas por su posible influencia sobre el gasto energético y la oxidación de grasas.
Las revisiones más recientes sugieren que el efecto sobre el peso corporal existe, pero suele ser pequeño. Un metaanálisis de ensayos aleatorizados publicado en 2024 observó una pérdida de peso modesta, con una certeza de la evidencia baja o muy baja en algunas comparaciones.
Por tanto, el té verde no debe presentarse como un “quemagrasas” capaz de provocar una pérdida de peso importante por sí solo. Su posible efecto debe entenderse dentro de una estrategia basada en alimentación equilibrada, actividad física y hábitos sostenibles.
El té verde contiene catequinas y otros polifenoles capaces de actuar como antioxidantes en condiciones experimentales. Sin embargo, conviene diferenciar entre la actividad antioxidante medida en un alimento o en el laboratorio y la prevención directa de enfermedades.
Las grandes revisiones epidemiológicas encuentran asociaciones favorables entre el consumo de té y algunos indicadores de salud, pero no permiten afirmar que el té verde prevenga el cáncer. En una revisión de casi dos millones de participantes, el consumo elevado de té se asoció con una menor mortalidad general y cardiovascular, mientras que la asociación con mortalidad por cáncer no fue estadísticamente concluyente.
El té verde y el té negro proceden de la misma especie, Camellia sinensis. La diferencia fundamental está en el procesamiento.
Té verde
Las hojas se calientan poco después de la recolección para limitar la oxidación enzimática. Esto permite conservar una mayor proporción de catequinas.
Té negro
Las hojas se dejan oxidar en mayor medida, lo que modifica sus polifenoles, el color y el sabor de la infusión.
Una taza de té caliente puede resultar agradable durante un resfriado porque aporta líquido y el vapor puede aliviar temporalmente la sensación de congestión.
Sin embargo, no existe evidencia suficiente para afirmar que el té verde prevenga los resfriados o que actúe como tratamiento antiviral. Su consumo debe entenderse como una bebida dentro de una alimentación normal, no como un tratamiento frente a infecciones respiratorias.
Matcha
Té verde japonés molido hasta obtener un polvo fino. Se consume la hoja completa en suspensión.
Longjing
También conocido como Pozo del Dragón. Es uno de los tés verdes chinos más conocidos.
Sencha
Uno de los tés verdes más consumidos en Japón, elaborado habitualmente mediante calentamiento al vapor.
El té verde contiene cafeína. Las cantidades dependen de la variedad, la cantidad de hoja utilizada y el tiempo de infusión. Un consumo elevado puede producir nerviosismo, insomnio, palpitaciones o molestias digestivas en personas sensibles.
También conviene diferenciar la infusión tradicional de los extractos concentrados de té verde. La Agencia Europea de Medicamentos y la EFSA han revisado casos poco frecuentes de alteraciones hepáticas asociados especialmente a extractos concentrados y dosis elevadas de EGCG.
Consulta antes de utilizar extractos concentrados
- Si estás embarazada o en periodo de lactancia.
- Si padeces una enfermedad hepática.
- Si tomas medicamentos de forma habitual.
- Si eres especialmente sensible a la cafeína.
- Si utilizas simultáneamente varios complementos que contienen té verde.
Para esta actualización se han consultado revisiones sistemáticas recientes y la monografía europea sobre Camellia sinensis.
Monografía EMA sobre té verde Té verde y riesgo cardiovascular Té verde y control de peso Té y mortalidad

Foto de Herbolario Allium
En resumen
El té verde es una bebida rica en catequinas y otros compuestos vegetales. La investigación sugiere efectos modestos sobre algunos parámetros cardiovasculares y sobre el control de peso, pero no debe presentarse como un tratamiento contra el cáncer, la hipertensión, los resfriados o la obesidad. La infusión tradicional puede formar parte de una dieta saludable, mientras que los extractos concentrados requieren mayor precaución.







