La cereza ácida o tart cherry (Prunus cerasus), especialmente la variedad Montmorency, se ha investigado por su posible papel en la recuperación después del ejercicio. Algunos estudios observan una mejor recuperación de la fuerza y determinados marcadores inflamatorios, aunque los resultados no son uniformes y no debe considerarse una ayuda universal para todos los deportistas.
Os presentamos un complemento alimenticio para adultos que ayuda a tratar la arteriosclerosis, reumatismo, artritis, trastornos gástricos, bronquitis, cistitis y anemia.
Los rabos de cerezas (Prunnus avium L.) tienen un sabor amargo y astringente y con propiedades diuréticas, analgésicas y se emplean en productos para dietas de control de peso.
(Fuente: Soria Natural) Las cerezas se consumen en Europa desde el tiempo de los griegos y romanos. El general romano Cúpulo, conocido por su amor por la refinada gastronomía, fue el responsable de popularizar su consumo hace dos mil años.
El cuerpo humano cuenta con mecanismos capaces de resolver los problemas de los excesos, carencias o toxicidades, pero nuestro peculiar estilo de vida puede llegar a colapsar la capacidad de adaptación del organismo y cuando lo llevamos a un estado de desequilibrio aparecen los problemas de salud.