La granada o mangrano (punica granatum) destaca por sus propiedades antioxidantes, diuréticas y cardiovasculares. Es beneficiosa para mejorar la salud cardiovascular, reduce los niveles de colesterol, trata la arteriosclerosis y combate la anemia.
Las algas comestibles contienen fibra, minerales y numerosos compuestos bioactivos. Las investigaciones de los últimos años apuntan a que algunas variedades podrían contribuir modestamente al control del colesterol y de la presión arterial.
Durante años se pensó que los complementos de omega-3 podían ayudar a prevenir nuevos infartos o accidentes cerebrovasculares en personas con enfermedad cardiovascular. Sin embargo, una revisión de varios estudios concluyó que los beneficios no eran tan claros como se esperaba.
Las nueces son uno de los frutos secos característicos de la dieta mediterránea. Su contenido en grasas insaturadas, fibra y ácido alfa-linolénico (ALA), un ácido graso omega-3 de origen vegetal, las convierte en un alimento especialmente interesante dentro de un patrón de alimentación cardiosaludable.
La agripalma (Leonorus cardiaca) o cola de león es una planta originaria de Asia. Está principalmente indicada en caso de problemas cardiacos y arritmias. También tiene propiedades analgésicas, diuréticas, antiespasmódicas y sedantes.