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  • Ene 17, 2026

Algas y salud cardiovascular: qué dice la ciencia

Las algas comestibles contienen fibra, minerales y numerosos compuestos bioactivos. Las investigaciones de los últimos años apuntan a que algunas variedades podrían contribuir modestamente al control del colesterol y de la presión arterial.

Publicado originalmente: 17/01/2010 - Revisado y actualizado: 22/08/2026

Las algas forman parte de la alimentación tradicional de numerosos países asiáticos y cada vez tienen mayor presencia en la dieta occidental. Su interés nutricional se debe a su contenido en fibra, minerales y diferentes compuestos bioactivos.

¿Qué sabemos actualmente?

Durante los últimos años se han publicado diferentes revisiones y ensayos clínicos para estudiar su posible relación con la salud cardiovascular.

Una revisión de ensayos clínicos sobre el consumo de algas enteras publicada en 2023 encontró resultados todavía limitados, aunque alentadores, sobre la presión arterial, el metabolismo de la glucosa y, en menor medida, los lípidos sanguíneos. Los beneficios parecieron más evidentes en personas con hipertensión o diabetes tipo 2.

Ese mismo año, un metaanálisis centrado en las algas pardas observó pequeñas reducciones del colesterol total y del colesterol LDL, aunque no encontró cambios significativos en el HDL ni en los triglicéridos.

Evidencia reciente: estudios posteriores continúan encontrando posibles efectos beneficiosos sobre algunos factores de riesgo cardiovascular, incluida una modesta reducción de la presión arterial. Sin embargo, los resultados varían considerablemente entre especies de algas y tipos de preparación, por lo que todavía se necesitan ensayos clínicos de mayor calidad.

No todas las algas son iguales

Hablar simplemente de «algas» puede resultar demasiado general. Existen importantes diferencias entre las macroalgas marinas —pardas, rojas o verdes— y microalgas como la espirulina o la chlorella, tanto en su composición como en los efectos estudiados.

Por ello, no puede atribuirse automáticamente a cualquier alga un efecto protector frente a las enfermedades cardiovasculares.

Atención al yodo y a los contaminantes

El consumo de algas también requiere cierta precaución. Algunas especies, especialmente determinadas algas pardas, pueden contener cantidades muy elevadas de yodo. Además, dependiendo de su procedencia, pueden acumular elementos como arsénico o cadmio.

Por esta razón, consumir grandes cantidades de algas o utilizarlas de forma frecuente como complemento alimenticio no es necesariamente recomendable, especialmente en personas con problemas de tiroides o que necesiten controlar su ingesta de yodo.

Estudios científicos:
Efectos del consumo de algas enteras en humanos: revisión de ensayos clínicos
Algas pardas y marcadores de dislipidemia: revisión sistemática y metaanálisis
Algas y salud: revisión global de revisiones sistemáticas y metaanálisis

Propiedades nutricionales de las algas

Aviso importante: la información contenida en este artículo tiene carácter exclusivamente informativo y divulgativo y no sustituye el diagnóstico, consejo o tratamiento de un profesional sanitario. Ante cualquier problema de salud, tratamiento farmacológico o duda sobre el consumo de algas, consulte con su médico o profesional sanitario.

 

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