¡Atención! Este sitio usa cookies y tecnologías similares.

Si no cambia la configuración de su navegador, usted acepta su uso. Saber más

Acepto
  • Ene 8, 2026

Decálogo de una alimentación para combatir el estrés: 10 consejos prácticos

El estrés puede alterar el apetito, favorecer el picoteo y empeorar la calidad de la dieta. Una alimentación regular, variada y rica en alimentos poco procesados puede ayudar a mantener la energía y el bienestar durante épocas de mayor tensión.

Alimentación y bienestar

Decálogo de una alimentación para épocas de estrés

En 2014, El Granero Integral publicó un decálogo con recomendaciones nutricionales para afrontar mejor las situaciones de estrés. Más de una década después, revisamos esos consejos y los adaptamos a la evidencia actual sobre alimentación, cansancio y bienestar psicológico.

Publicado originalmente: 30 de septiembre de 2014 · Revisado y actualizado: 10 de agosto de 2026

Estrés y alimentación: una relación de doble sentido

El estrés no afecta a todas las personas de la misma forma. Algunas pierden el apetito, mientras que otras tienden a comer más, especialmente alimentos muy palatables, dulces, aperitivos o productos ultraprocesados.

Además, dormir poco, trabajar muchas horas o mantener horarios irregulares puede hacer que resulte más difícil organizar las comidas y elegir alimentos de buena calidad.

Triptófano + Magnesio + Melatonina + Vitamina B6 60 comprimidos de Ana María Lajusticia Relajación, descanso y bienestar emocional>

La dieta no elimina el estrés

No existe una “dieta antiestrés” capaz de eliminar por sí sola la tensión emocional. La alimentación puede contribuir al bienestar general, pero debe acompañarse de descanso adecuado, actividad física, organización del tiempo y, cuando sea necesario, apoyo profesional.

10 consejos nutricionales para épocas de mayor estrés

1. Mantén horarios regulares de comida

Pasar muchas horas sin comer puede favorecer el hambre intensa y dificultar la elección de alimentos. Mantener una cierta regularidad ayuda a evitar llegar a las comidas con una sensación excesiva de hambre.

2. Prioriza alimentos poco procesados

Frutas, verduras, legumbres, frutos secos, cereales integrales, huevos, pescado y otras fuentes de proteínas permiten construir una dieta nutricionalmente más completa que una alimentación basada principalmente en productos ultraprocesados.

3. Evita utilizar la comida como única respuesta al estrés

Comer ocasionalmente por placer forma parte de una relación normal con la alimentación. El problema aparece cuando el picoteo se convierte en la principal estrategia para afrontar el aburrimiento, la tensión o la ansiedad.

4. Escoge hidratos de carbono de buena calidad

Los cereales integrales, las legumbres, las verduras y la fruta aportan hidratos de carbono acompañados de fibra, vitaminas y minerales.

No es necesario eliminar los hidratos de carbono cuando se atraviesan épocas de estrés. Resulta más útil elegir fuentes poco procesadas y ajustar las cantidades al nivel de actividad física.

5. Asegura un buen aporte de frutas y verduras

Una alimentación variada con frutas y hortalizas aporta vitamina C, folatos, carotenoides, polifenoles y otros nutrientes. Lo importante no es buscar un alimento “antiestrés” concreto, sino mantener variedad y regularidad.

6. No olvides el magnesio

El magnesio participa en el funcionamiento normal del sistema nervioso y contribuye a reducir el cansancio y la fatiga cuando la ingesta es adecuada.

Podemos encontrarlo en frutos secos, semillas, legumbres, cacao, cereales integrales y verduras de hoja verde.

Magnesio Bisglicinato 60 cápsulas de Integralia Alta absorción y bienestar   

Magnesio y sistema nervioso

Las declaraciones autorizadas en la Unión Europea permiten indicar que el magnesio contribuye al funcionamiento normal del sistema nervioso, a la función psicológica normal y a disminuir el cansancio y la fatiga. No significa que sea un tratamiento frente al estrés o la ansiedad.

7. Incluye fuentes de vitaminas del grupo B

Las vitaminas del grupo B participan en numerosos procesos relacionados con el metabolismo energético y el sistema nervioso. Se encuentran en alimentos como cereales integrales, legumbres, huevos, carne, pescado, frutos secos y verduras.

8. Vigila el exceso de cafeína

El café y el té pueden formar parte de una dieta saludable, pero durante periodos de estrés algunas personas aumentan su consumo para combatir el cansancio.

Un exceso de cafeína puede favorecer nerviosismo, palpitaciones o dificultades para dormir en personas sensibles. Si notas estos síntomas, reduce la cantidad o evita su consumo durante la tarde.

9. Mantente hidratado

El agua debe ser la bebida principal. El cansancio, las jornadas largas y la falta de organización pueden hacer que olvidemos beber con regularidad. Llevar una botella de agua puede ayudar a mantener una hidratación adecuada.

10. Come con calma siempre que sea posible

Comer sentado, dedicar tiempo suficiente a las comidas y evitar hacerlo constantemente frente al ordenador o al móvil puede favorecer una relación más consciente con la alimentación y facilitar la percepción de hambre y saciedad.

¿Qué debería haber en una despensa para épocas de estrés?

Frutas y verduras

Fruta fresca, verduras de temporada, frutos rojos, cítricos y hortalizas variadas.

Frutos secos y semillas

Almendras, nueces, avellanas, semillas de calabaza, sésamo o chía.

Legumbres

Lentejas, garbanzos, judías y guisantes aportan hidratos de carbono, fibra, proteínas y minerales.

Cereales integrales

Avena, arroz integral, pan integral y otros cereales poco refinados.

Alimentación, sueño y estrés están relacionados

Una alimentación equilibrada pierde parte de su efecto si dormimos sistemáticamente poco. El descanso insuficiente puede aumentar el cansancio, alterar el apetito y favorecer decisiones alimentarias menos saludables.

Por ello, durante épocas de alta carga laboral o personal resulta especialmente importante intentar mantener horarios regulares de sueño, limitar la cafeína durante la tarde y evitar cenas excesivamente copiosas justo antes de acostarse.

¿Cuándo puede tener sentido un complemento?

Los complementos alimenticios no son necesarios para todas las personas. Pueden resultar útiles cuando existe una ingesta insuficiente de determinados nutrientes o cuando un profesional considera conveniente reforzar temporalmente la alimentación.

En fórmulas orientadas al bienestar diario es frecuente encontrar magnesio, vitaminas del grupo B, aminoácidos o extractos vegetales. La utilidad real dependerá de la composición y de las necesidades de cada persona.

Estrés persistente

Si el estrés afecta de forma continuada al sueño, al apetito, al trabajo, a las relaciones personales o genera síntomas de ansiedad importantes, no debe abordarse únicamente mediante dieta o complementos alimenticios. En estos casos conviene solicitar ayuda profesional.

Fuente original y referencias

Este contenido parte del artículo «Decálogo de una dieta anti estrés», publicado por El Granero Integral el 30 de septiembre de 2014 y firmado por Isabel Moreno. Para esta revisión se han actualizado y matizado sus recomendaciones de acuerdo con la evidencia disponible actualmente.

Leer el artículo original de El Granero Integral Estrés y conducta alimentaria Calidad de la dieta y salud mental

En resumen

No existe una dieta capaz de eliminar el estrés, pero mantener horarios regulares, priorizar alimentos poco procesados, asegurar un buen aporte de vitaminas y minerales, moderar la cafeína y cuidar la hidratación puede ayudar a mantener la energía y el bienestar durante épocas de mayor exigencia.

Importante: La información contenida en este artículo tiene carácter exclusivamente divulgativo y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento de un profesional sanitario. Los complementos alimenticios no deben utilizarse como sustitutos de una dieta variada y equilibrada ni de un estilo de vida saludable. No se debe superar la dosis diaria recomendada por el fabricante.

Te recomendamos