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  • Jul 17, 2026

La importancia de una buena hidratación en las personas mayores

Las personas mayores presentan un mayor riesgo de deshidratación porque la sensación de sed puede disminuir con la edad y pueden aparecer dificultades para acceder a las bebidas, problemas de movilidad, deterioro cognitivo o miedo a la incontinencia. Mantener una ingesta adecuada de líquidos es una parte importante del cuidado diario.

Publicado originalmente: 17/07/2009   |   Revisado y actualizado: 21/07/2026

HIDRATACIÓN Y ENVEJECIMIENTO

¿Por qué las personas mayores tienen más riesgo de deshidratarse?

Con el envejecimiento pueden producirse cambios que dificultan mantener un equilibrio adecuado de líquidos. Entre ellos destacan la menor percepción de sed, cambios en la función renal, menor movilidad y determinados problemas cognitivos o funcionales.

Además, algunas personas mayores reducen voluntariamente lo que beben por temor a tener que ir frecuentemente al baño o por problemas de incontinencia.

En otras ocasiones, simplemente no tienen una bebida al alcance, necesitan ayuda para servirse o beber, olvidan hacerlo o presentan dificultades físicas.

No siempre podemos confiar únicamente en la sensación de sed. En personas mayores, especialmente frágiles o institucionalizadas, puede ser necesario ofrecer líquidos de forma regular incluso aunque no los soliciten.

FACTORES QUE PUEDEN FAVORECER LA DESHIDRATACIÓN
Menor sensación de sed

La respuesta fisiológica a la falta de líquidos puede ser menos evidente.

Problemas de movilidad

Puede ser difícil llegar hasta una bebida o servírsela sin ayuda.

Deterioro cognitivo

Puede olvidarse la necesidad de beber o no reconocerse correctamente la sed.

Incontinencia

Algunas personas restringen líquidos para intentar reducir las pérdidas de orina.

Medicamentos

Diuréticos y otros tratamientos pueden modificar el equilibrio de líquidos.

Enfermedad aguda

Fiebre, diarrea, vómitos o infecciones pueden aumentar las pérdidas.

¿QUÉ CONSECUENCIAS PUEDE TENER?

La deshidratación en personas mayores se ha asociado con peores resultados de salud, mayor fragilidad y mayor riesgo de complicaciones.

Puede relacionarse con:

  • Mareo y debilidad.
  • Cansancio.
  • Estreñimiento.
  • Mayor riesgo de hipotensión y caídas.
  • Alteraciones de la función renal.
  • Confusión o empeoramiento de la atención en determinadas situaciones.
  • Peor recuperación durante enfermedades agudas u hospitalizaciones.

La deshidratación no afecta únicamente a la sensación de sed. En personas mayores puede contribuir a mareos, debilidad y mayor riesgo de caídas, especialmente cuando existen otros factores como medicamentos o problemas de movilidad.

Hidratación y riesgo de caídas

La investigación reciente ha prestado especial atención a esta relación.

Un estudio con más de 30.000 personas mayores de 65 años encontró una asociación entre deshidratación y mayor riesgo de caídas.

Otros estudios geriátricos recientes han observado resultados similares, especialmente en personas frágiles o con dependencia funcional.

¿Puede afectar también a la función cognitiva?

Existe evidencia de que la deshidratación puede relacionarse con peor rendimiento cognitivo y menor bienestar en personas mayores.

Un estudio longitudinal encontró que un mayor grado de deshidratación se asociaba con un deterioro más rápido de determinadas funciones cognitivas a lo largo del tiempo.

En una persona mayor, una confusión repentina nunca debe atribuirse simplemente a “la edad”. Deshidratación, infecciones, medicamentos y otras enfermedades pueden provocar cambios agudos y requieren valoración.

¿CUÁNTO LÍQUIDO HAY QUE TOMAR?

No existe una cantidad idéntica para todas las personas mayores.

Las necesidades dependen del peso, alimentación, temperatura ambiental, actividad física, enfermedades y tratamientos utilizados.

Las recomendaciones generales de hidratación deben adaptarse especialmente en personas con:

  • Insuficiencia cardiaca.
  • Enfermedad renal.
  • Tratamientos diuréticos.
  • Problemas importantes de equilibrio de sodio u otros electrolitos.

En estas situaciones puede existir incluso una restricción específica de líquidos indicada por el profesional sanitario.

HIDRATARSE NO SIGNIFICA SOLO BEBER AGUA

El agua es una excelente opción, pero el aporte de líquidos también puede proceder de otras bebidas y alimentos.

FuenteEjemplos
Bebidas Agua, infusiones, leche o bebidas adecuadas a la situación individual.
Frutas Sandía, melón, naranja, pera, melocotón.
Verduras Tomate, pepino, calabacín y otras verduras ricas en agua.
Preparaciones Sopas, cremas, caldos, purés, gelatinas y postres con alto contenido de agua.
ESTRATEGIAS PARA CONSEGUIR QUE BEBAN MÁS

Las intervenciones sencillas pueden mejorar la hidratación, especialmente en residencias, hospitales y personas dependientes.

  • Ofrecer bebidas varias veces a lo largo del día, sin esperar siempre a que se soliciten.
  • Colocar la bebida al alcance de la mano.
  • Utilizar vasos o recipientes que resulten fáciles de sujetar.
  • Ofrecer distintas bebidas según las preferencias de la persona.
  • Acompañar medicamentos y comidas con líquidos cuando sea adecuado.
  • Incorporar alimentos ricos en agua.
  • Recordar la necesidad de beber durante periodos de calor.
  • Prestar especial atención durante enfermedades, fiebre, vómitos o diarrea.

Mejor poco y frecuente que mucho de una vez

En muchas personas mayores funciona mejor ofrecer pequeñas cantidades varias veces al día que esperar a que beban un vaso grande cuando ya sienten sed.

¿QUÉ PAPEL PUEDE TENER EL AGAR-AGAR?

El artículo original proponía las gelatinas elaboradas con agar-agar como una forma de incorporar líquido.

La idea puede resultar útil desde el punto de vista culinario: el agar permite transformar agua, zumos u otras preparaciones en un gel de textura firme, lo que ofrece una alternativa a las bebidas convencionales.

Además, puede utilizarse para preparar postres con fruta y otros alimentos ricos en agua.

Pero hay una diferencia importante: una gelatina de agar-agar no debe recomendarse automáticamente a una persona con disfagia o dificultad para tragar. Estas personas pueden necesitar una textura y viscosidad muy concretas establecidas por logopedas, médicos o dietistas especializados.

Por tanto, el agar-agar puede ser una forma agradable de variar la presentación de los líquidos en personas sin problemas de deglución, pero no sustituye los espesantes ni las recomendaciones específicas para disfagia.

Hidratación, fibra y estreñimiento

La hidratación y la fibra son dos elementos relacionados con el tránsito intestinal, pero deben mantenerse en equilibrio.

El agar-agar contiene fibra, y una preparación que lo incluya puede contribuir al aporte total de fibra de la dieta.

Sin embargo, aumentar mucho la fibra sin acompañarla de una ingesta adecuada de líquidos puede no mejorar el estreñimiento e incluso empeorar determinadas molestias.

ESPECIAL ATENCIÓN DURANTE EL VERANO

Las temperaturas elevadas aumentan las pérdidas de agua mediante la sudoración.

Las personas mayores pueden presentar además menor capacidad de termorregulación y una respuesta de sed menos intensa, por lo que las olas de calor requieren especial vigilancia.

  • Ofrecer bebidas regularmente.
  • Evitar permanecer en lugares excesivamente calurosos.
  • Utilizar ropa ligera.
  • Priorizar comidas frescas y ricas en agua.
  • Consultar si aparecen mareos, debilidad, confusión o disminución importante de la orina.

 

HIDRATACIÓN EN PERSONAS MAYORES: QUÉ HEMOS APRENDIDO EN LOS ÚLTIMOS 10 AÑOS

Entre 2016 y 2026 se han publicado nuevas guías, revisiones sistemáticas y estudios que han reforzado la importancia de identificar y prevenir la deshidratación en personas mayores.

1. La deshidratación es más frecuente de lo que parece

Los estudios recientes muestran que la deshidratación puede afectar a una proporción importante de personas mayores, especialmente en residencias, hospitales y personas con dependencia.

Un estudio geriátrico publicado en 2024 encontró deshidratación en aproximadamente un 31 % de los participantes.

Esto confirma que no se trata de un problema excepcional y que puede pasar desapercibido si solo esperamos a que aparezca sed intensa.

2. Se ha reforzado la relación entre deshidratación y caídas

En 2020, un estudio de más de 30.000 personas de 65 años o más encontró una asociación significativa entre deshidratación y riesgo de caídas.

Estudios posteriores han confirmado que las personas mayores deshidratadas presentan con mayor frecuencia dependencia, fragilidad y riesgo de caídas.

3. También existe preocupación por la función cognitiva

Una revisión sistemática publicada en 2021 concluyó que la deshidratación en personas mayores se relaciona con peores resultados de salud y posiblemente con peor rendimiento cognitivo.

Un estudio longitudinal observó además una asociación entre mayor deshidratación y un deterioro más rápido de determinadas funciones cognitivas.

4. Las intervenciones sencillas sí pueden ayudar

Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2021 analizó intervenciones destinadas a mejorar la hidratación en personas mayores hospitalizadas o institucionalizadas.

Las medidas conductuales, como ofrecer bebidas con más frecuencia, mejorar el acceso y adaptar la presentación a las preferencias individuales, consiguieron mejorar la hidratación en varios estudios.

La clave no siempre es decir “tiene que beber más”. A menudo funciona mejor identificar por qué una persona bebe poco y resolver la barrera concreta: dificultad para levantarse, miedo a la incontinencia, bebida poco atractiva, recipiente incómodo o simple olvido.

5. Las guías geriátricas actuales consideran a todas las personas mayores en riesgo

Las recomendaciones de la European Society for Clinical Nutrition and Metabolism (ESPEN) consideran que las personas mayores deben ser valoradas como población con riesgo de deshidratación por baja ingesta y recomiendan fomentar un consumo adecuado de bebidas mediante estrategias individualizadas.

El abordaje debe ser especialmente cuidadoso cuando existen enfermedades, deterioro cognitivo, dependencia o restricciones de líquidos.

Balance 2016-2026

AspectoQué sabemos actualmente
Riesgo de deshidratación Es frecuente en personas mayores y puede pasar desapercibido.
Sensación de sed Puede disminuir con la edad y no es un indicador suficiente por sí solo.
Caídas La deshidratación se asocia con mayor riesgo.
Cognición Existe evidencia de asociación entre deshidratación y peor rendimiento cognitivo.
Estrategias de hidratación Ofrecer líquidos frecuentemente y eliminar barreras puede mejorar la ingesta.
Agar-agar Puede utilizarse como alternativa culinaria para incorporar líquido, pero no debe considerarse una solución universal para disfagia.
PREGUNTAS FRECUENTES

¿Una persona mayor debe esperar a tener sed para beber?

No necesariamente. La percepción de sed puede disminuir con la edad, por lo que puede ser conveniente ofrecer bebidas de forma regular.

¿Solo cuenta el agua?

No. Sopas, leche, infusiones, frutas, verduras y otros alimentos ricos en agua también contribuyen al aporte total de líquidos.

¿La deshidratación puede causar confusión?

Puede contribuir a alteraciones cognitivas, pero una confusión aguda en una persona mayor debe valorarse porque puede tener múltiples causas.

¿Beber poco aumenta el riesgo de caídas?

La investigación reciente ha encontrado una asociación entre deshidratación y mayor riesgo de caídas en personas mayores.

¿El agar-agar sirve para hidratar?

Una preparación con agar contiene el líquido utilizado para elaborarla y puede formar parte de la dieta. Sin embargo, no debe utilizarse como sustituto automático de líquidos adaptados en personas con disfagia.

¿Hay que beber siempre mucha agua?

No. Algunas personas con insuficiencia cardiaca, enfermedad renal u otras patologías pueden necesitar restricciones específicas. La recomendación debe individualizarse.

INVESTIGACIÓN Y FUENTES ACTUALIZADAS

La actualización incorpora estudios sobre deshidratación, caídas, función cognitiva y estrategias de hidratación en personas mayores.

Deshidratación y salud Deshidratación y caídas Estrategias de hidratación Guía ESPEN

Fuente original del artículo: Pronagar. El contenido ha sido revisado y ampliado con bibliografía científica más reciente.

Importante: Este contenido tiene carácter divulgativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Las necesidades de líquidos pueden variar en personas con insuficiencia cardiaca, enfermedad renal, tratamiento diurético, disfagia u otras enfermedades. Una disminución importante de la ingesta, confusión, mareo, debilidad o reducción de la cantidad de orina requieren especial atención.

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