El espino blanco se utiliza tradicionalmente para aliviar palpitaciones pasajeras relacionadas con el nerviosismo, una vez descartado un problema médico, y también para el estrés leve y favorecer el sueño.
Las hojas de olivo contienen oleuropeína y otros polifenoles estudiados por su posible relación con la salud cardiovascular y el mantenimiento de la tensión arterial.
El ajo es mucho más que un condimento. Desde hace miles de años forma parte de la alimentación tradicional y ha sido estudiado por su riqueza en compuestos sulfurados, especialmente relacionados con el bienestar cardiovascular, la protección antioxidante y el apoyo general del organismo.
Las yemas de álamo negro o chopo (Populus nigra) recogidas en primavera, se han usado desde tiempos remotos en forma de pomada o unguento para el cuidado de la piel agrietada, sobre todo en la zona anal (hemorroides), aliviando el picor.
Los bioflavonoides, flavonoides o vitamina P son un grupo de nutrientes hidrosolubles que se encuentran en la mayoría de los cítricos y vegetales y que acompañan a la vitamina C. Son sustancias antioxidantes y un antiinflamatorio natural.
El espino blanco se utiliza tradicionalmente para aliviar palpitaciones pasajeras relacionadas con el nerviosismo, una vez descartado un problema médico, y también para el estrés leve y favorecer el sueño.