El mijo es un cereal de grano pequeño que puede utilizarse en numerosas preparaciones. Al cocinarlo con abundante agua y triturarlo se obtiene una textura suave y cremosa, adecuada para preparar purés y guarniciones.
En esta receta se combina con pepinillos, cuyo sabor ácido aporta contraste a la suavidad del cereal.
- 1 taza de mijo.
- 5 tazas de agua.
- Pepinillos encurtidos al gusto.
- Sal al gusto.
- 1. Lavar el mijo.
Enjuagar el mijo con agua antes de cocinarlo y escurrirlo bien. - 2. Tostar ligeramente.
Colocar el mijo en una sartén sin aceite y tostarlo ligeramente durante unos minutos, removiendo para evitar que se queme. - 3. Cocinar.
Poner las 5 tazas de agua en una olla. Cuando comience a hervir, incorporar el mijo tostado y una pequeña cantidad de sal. - 4. Cocer a fuego suave.
Reducir el fuego y cocinar hasta que el grano esté completamente tierno. El tiempo puede variar dependiendo del tipo de mijo, por lo que conviene comprobar su textura durante la cocción. - 5. Dejar reposar.
Retirar del fuego y dejar reposar unos minutos. - 6. Añadir los pepinillos.
Cortar los pepinillos en rodajas e incorporarlos al mijo cocinado. - 7. Triturar.
Triturar con una batidora hasta conseguir una crema homogénea. Si resulta demasiado espesa, puede añadirse una pequeña cantidad de agua caliente hasta obtener la textura deseada.
El secreto está en el tostado: tostar ligeramente el mijo antes de cocinarlo aporta un sabor más intenso y ayuda a dar personalidad a una receta elaborada con muy pocos ingredientes.
¿Cómo servir la crema de mijo?
La preparación puede servirse caliente o templada como guarnición. Su textura permite acompañar verduras asadas o salteadas y otros platos vegetales.
La cantidad de pepinillo puede adaptarse fácilmente: con poca cantidad tendremos una crema suave con un ligero punto ácido; aumentando la proporción conseguiremos un sabor mucho más marcado.
El mijo tiene un sabor relativamente suave, por lo que resulta muy versátil. Puede utilizarse en cremas, guarniciones, ensaladas, hamburguesas vegetales, croquetas y preparaciones dulces.
Además, el mijo es un cereal que naturalmente no contiene gluten. No obstante, las personas con enfermedad celíaca deben elegir productos correctamente etiquetados para evitar posibles contaminaciones cruzadas durante su procesamiento.
Una variante: si quieres convertir la guarnición en una crema más ligera, aumenta gradualmente la cantidad de líquido después de triturarla. Un poco de caldo vegetal permite conseguir una consistencia más parecida a la de una sopa.






