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  • Sep 1, 2026

Shiatsu: qué es, para qué se utiliza

Shiatsu: qué es, para qué se utiliza Foto de SocialButterflyMMG en Pixabay

El shiatsu es una técnica manual japonesa basada principalmente en la aplicación de presión con los dedos y las manos sobre diferentes zonas del cuerpo. Puede proporcionar relajación y alivio temporal de algunas molestias, pero la evidencia específica es limitada y no sustituye el diagnóstico, la fisioterapia ni los tratamientos médicos.

El shiatsu puede utilizarse como técnica complementaria de bienestar, no como tratamiento curativo. Algunas personas experimentan relajación o una disminución temporal de la tensión muscular, pero todavía faltan ensayos clínicos rigurosos que confirmen su eficacia frente a enfermedades concretas.

¿Qué es el shiatsu?

La palabra japonesa shiatsu se escribe 指圧 y procede de shi, que significa dedo, y atsu, presión. Es una técnica manual desarrollada en Japón durante el siglo XX a partir de prácticas tradicionales y de diferentes formas de masaje.

Durante una sesión, el profesional aplica presiones con los dedos, pulgares, palmas y, según el estilo practicado, otras partes de las manos. También puede realizar estiramientos suaves y movilizaciones articulares.

Generalmente se practica sobre una colchoneta o camilla, con la persona vestida con ropa cómoda. La intensidad y las zonas trabajadas deben adaptarse a la edad, el estado físico, las preferencias y los posibles problemas de salud.

Presión manual

Se aplican presiones progresivas sobre músculos y tejidos blandos sin necesidad de utilizar aparatos.

Movilización suave

Algunas modalidades incorporan estiramientos y movimientos articulares dentro del rango cómodo de la persona.

Técnica complementaria

Puede acompañar medidas sanitarias convencionales, pero no debe sustituirlas cuando existe una enfermedad o lesión.

¿Qué puede sentirse durante una sesión?

Una sesión de shiatsu puede producir una sensación subjetiva de relajación, descanso o disminución de la tensión muscular. Algunas personas también indican que duermen mejor o perciben temporalmente menos dolor después del tratamiento.

Estos efectos pueden estar relacionados con el contacto físico, el reposo, la atención recibida, la presión sobre los tejidos blandos y las expectativas de la persona. Una mejoría percibida no demuestra que se haya corregido la causa de una lesión o enfermedad.

La presión no debe ser dolorosa. Debe comunicarse inmediatamente cualquier sensación de dolor, mareo, hormigueo, dificultad respiratoria o malestar. Una presión más intensa no produce necesariamente mejores resultados.

¿Qué dice la evidencia científica?

La investigación específica sobre shiatsu sigue siendo escasa. Una revisión sistemática encontró pocos estudios, con muestras pequeñas, métodos diferentes y, en muchos casos, sin grupos de control adecuados. Sus autores concluyeron que la evidencia disponible era insuficiente para establecer su eficacia.

ProblemaConclusión prudente
Dolor lumbar Puede proporcionar alivio temporal en algunas personas, pero no se ha demostrado que corrija la causa del dolor.
Tensión muscular La manipulación de tejidos blandos puede favorecer relajación, aunque faltan estudios específicos de calidad sobre shiatsu.
Estrés y ansiedad Puede mejorar temporalmente la sensación de bienestar, pero no sustituye la atención psicológica o médica.
Cefalea y migraña No existe evidencia suficiente para afirmar que trate la causa ni prevenga las crisis.
Artrosis, ciática o tendinitis No cura estas enfermedades. Antes de aplicar presión debe conocerse el diagnóstico y descartarse una lesión que requiera tratamiento.
Estreñimiento o retención de líquidos No se dispone de evidencia clínica suficiente para recomendar shiatsu como tratamiento.

Shiatsu y dolor de espalda

Las guías clínicas contemplan algunas técnicas manuales, como la movilización o el masaje, dentro del tratamiento de determinadas formas de dolor lumbar. Sin embargo, no las recomiendan como intervención aislada, sino como parte de un programa que incluya ejercicio y medidas de autocuidado.

Esto no significa que cualquier dolor de espalda deba tratarse con shiatsu. El dolor puede tener múltiples causas y debe valorarse antes de aplicar presión intensa o movilizaciones.

Se necesita atención médica urgente si el dolor de espalda se acompaña de pérdida de fuerza, pérdida de sensibilidad en la zona genital, dificultad para controlar la orina o las heces, fiebre, dolor nocturno intenso, traumatismo importante o pérdida de peso sin explicación.

Lo que no se ha demostrado

No existe evidencia clínica suficiente para afirmar que el shiatsu:

  • Refuerce el sistema inmunitario.
  • Active un supuesto sistema de autocuración.
  • Prevenga o trate alergias.
  • Normalice todos los órganos y sistemas del cuerpo.
  • Elimine toxinas acumuladas.
  • Acelere el metabolismo o produzca pérdida de peso.
  • Frene el envejecimiento de la piel o del organismo.
  • Trate esguinces, tendinitis, artrosis, migraña o ciática desde su causa.

Los conceptos de «equilibrar la energía» o «eliminar bloqueos» pertenecen a los modelos tradicionales del shiatsu, pero no equivalen a mecanismos fisiológicos demostrados mediante la investigación biomédica.

Shiatsu durante el embarazo

Durante el embarazo pueden utilizarse algunas técnicas manuales suaves para favorecer la relajación o aliviar determinadas molestias musculares. Sin embargo, el shiatsu no prepara el organismo para concebir, no aumenta la fertilidad, no garantiza un parto natural ni mejora por sí solo la producción de leche materna.

Antes de recibir una sesión durante el embarazo o el posparto debe consultarse con la matrona, el obstetra o el profesional sanitario responsable, especialmente cuando existe:

  • Embarazo de riesgo o amenaza de parto prematuro.
  • Sangrado, dolor abdominal o contracciones.
  • Hipertensión, preeclampsia o problemas placentarios.
  • Trombosis o riesgo elevado de formación de coágulos.
  • Fiebre, infección o malestar sin diagnosticar.

Si se autoriza, debe realizarlo una persona con formación específica en embarazo, adaptando la postura, la intensidad y las zonas de presión.

Cuándo debe evitarse o consultarse previamente

La presión debe evitarse sobre heridas, quemaduras, infecciones cutáneas, inflamaciones agudas, hematomas, varices dolorosas y zonas con pérdida de sensibilidad.

También se necesita valoración sanitaria previa en los siguientes casos:

  • Fracturas, esguinces o lesiones recientes.
  • Osteoporosis avanzada.
  • Trombosis venosa o sospecha de un coágulo.
  • Tratamiento con anticoagulantes o facilidad para formar hematomas.
  • Cáncer, cirugía reciente o tratamiento oncológico.
  • Enfermedad cardiovascular no controlada.
  • Neuropatías o alteraciones importantes de la sensibilidad.
  • Dolor intenso o síntomas cuya causa no se conoce.

Posibles efectos adversos

Cuando se practica con una intensidad adecuada, los efectos adversos comunicados suelen ser leves y transitorios. Pueden incluir:

  • Dolor o sensibilidad muscular.
  • Cansancio temporal.
  • Dolor de cabeza.
  • Mareo o sensación de malestar.
  • Hematomas, especialmente con presión excesiva o tratamiento anticoagulante.

Una sesión debe interrumpirse si provoca dolor intenso, entumecimiento, pérdida de fuerza, dificultad respiratoria, palpitaciones, mareo importante o cualquier reacción inesperada.

Cómo elegir a un profesional

  • Comprobar su formación y experiencia.
  • Informar de enfermedades, lesiones, embarazo y medicamentos.
  • Desconfiar de quien prometa curar enfermedades o sustituir tratamientos médicos.
  • Pedir que explique qué técnica aplicará, su intensidad y sus posibles riesgos.
  • No aceptar manipulaciones dolorosas o para las que no se haya dado consentimiento.

Fuentes consultadas

Importante: esta información tiene carácter divulgativo. El shiatsu es una técnica complementaria y no debe utilizarse para retrasar un diagnóstico ni sustituir la atención médica, psicológica o fisioterapéutica.

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Importante

La información presentada en esta web es con fines informativos y educativos y no intenta reemplazar el consejo o tratamiento médico. 

Se aconseja que antes de iniciar un programa de salud se debe consultar a un profesional.
 
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