El harpagofito pertenece a la familia Pedaliaceae y crece principalmente en regiones áridas y semiáridas del sur de África, especialmente en zonas próximas al desierto del Kalahari.
Es una planta rastrera que desarrolla grandes flores de tonalidades rojizas o violáceas. Sus característicos frutos están provistos de prolongaciones curvas semejantes a ganchos, característica que explica su nombre popular de «garra del diablo».
Sin embargo, la parte utilizada habitualmente en fitoterapia no es el fruto, sino sus raíces secundarias tuberosas, que se recolectan, cortan y secan para elaborar polvo, extractos y diferentes preparados.
Sus componentes más estudiados son los iridoides, especialmente el harpagósido, y diferentes investigaciones han evaluado su utilización en molestias articulares y dolor lumbar.
¿Qué contiene el harpagofito?
Entre sus componentes destacan los glucósidos iridoides. El más conocido y estudiado es el harpagósido, utilizado frecuentemente como compuesto de referencia para caracterizar y estandarizar los extractos de harpagofito.
Propiedades y usos tradicionales del harpagofito
El harpagofito posee una larga tradición de utilización. En Europa se ha popularizado especialmente por su empleo en preparados destinados al bienestar articular y musculoesquelético.
Es uno de los usos más conocidos del harpagofito y el que concentra buena parte de la investigación realizada con esta planta.
Diversos preparados de harpagofito han sido estudiados en personas con dolor lumbar inespecífico.
Su utilización tradicional está especialmente relacionada con el mantenimiento del confort y la movilidad articular.
Harpagofito y articulaciones
El interés científico por el harpagofito se ha centrado principalmente en los trastornos musculoesqueléticos, especialmente la artrosis y el dolor lumbar.
Los resultados de diferentes ensayos clínicos han sugerido que determinados preparados estandarizados de harpagofito pueden contribuir a reducir el dolor y mejorar la movilidad en algunas personas.
Un detalle importante: los estudios no se realizan simplemente con «harpagofito», sino con preparados concretos y cantidades determinadas de sus componentes. Por ello, los resultados obtenidos con un extracto determinado no pueden trasladarse automáticamente a cualquier complemento de harpagofito.
El harpagósido: uno de sus componentes más estudiados
El harpagósido pertenece al grupo de los glucósidos iridoides y es uno de los compuestos más utilizados como marcador de calidad de los extractos de harpagofito.
En investigación se han estudiado diferentes mecanismos relacionados con los procesos inflamatorios. No obstante, resulta más correcto hablar de una posible modulación de diferentes vías relacionadas con la respuesta inflamatoria que atribuir toda la actividad de la planta a un único mecanismo.
Además, el extracto completo contiene otros componentes vegetales, por lo que su actividad no necesariamente depende exclusivamente del harpagósido.
¿Qué dice la investigación?
Una revisión sistemática de ensayos clínicos sobre Harpagophytum procumbens analizó su utilización en artrosis y dolor lumbar. Los autores encontraron distintos niveles de evidencia dependiendo del extracto y de la cantidad diaria de harpagósido utilizada.
Algunos ensayos obtuvieron resultados favorables con preparados que proporcionaban aproximadamente 50-100 mg diarios de harpagósido, especialmente en determinados casos de dolor lumbar. Sin embargo, existía una importante heterogeneidad entre los estudios.
Que sea una planta medicinal no significa que pueda utilizarse sin precauciones. Los preparados de harpagofito pueden producir en algunas personas molestias gastrointestinales y no son adecuados para todo el mundo.
- Embarazo: no se recomienda su utilización.
- Lactancia: es aconsejable consultar previamente con un profesional sanitario.
- Problemas gastrointestinales: las personas con alteraciones digestivas relevantes deben consultar antes de utilizarlo.
- Tratamientos farmacológicos: si se utiliza medicación habitual, debe consultarse con el médico o farmacéutico antes de iniciar la suplementación.
- Anticoagulantes o antiagregantes: requieren especial precaución y valoración profesional.
- Niños: los complementos habituales de harpagofito están generalmente destinados a adultos.
Si existe dolor articular o lumbar persistente, intenso, aparece después de un traumatismo o se acompaña de otros síntomas, el harpagofito no debe utilizarse para retrasar una valoración médica.
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- Extracto estandarizado al 3-4 % de iridoides totales.
- Pauta habitual indicada: 2 tabletas al día.
- Apto para vegetarianos y veganos.
- Sin gluten ni lactosa.
¿Por qué se llama «garra del diablo»?
El nombre popular procede del curioso aspecto de sus frutos. Estos desarrollan largas prolongaciones curvas provistas de ganchos que pueden engancharse a los animales.
Precisamente estos llamativos frutos contrastan con la parte que realmente interesa en fitoterapia: las raíces secundarias tuberosas.
¿Sabías que...? Aunque lo llamamos «garra del diablo» por sus frutos, son las raíces secundarias de la planta las que se utilizan para elaborar la mayoría de preparados de harpagofito.
El harpagofito es una de las plantas más conocidas en fitoterapia para el bienestar de las articulaciones, pero no es la única. Plantas como la cúrcuma, el sauce, la boswellia, la ulmaria o la ortiga se han utilizado tradicionalmente en este ámbito, aunque presentan composiciones y características diferentes.
| Planta | Componentes destacados | Uso de interés | Característica |
|---|---|---|---|
| Harpagofito Harpagophytum procumbens |
Iridoides, especialmente harpagósido | Bienestar articular y molestias musculoesqueléticas | Referencia para comparar |
| Cúrcuma Curcuma longa |
Curcuminoides, especialmente curcumina | Articulaciones y respuesta inflamatoria | Una de las alternativas más estudiadas actualmente |
| Boswellia Boswellia serrata |
Ácidos boswélicos | Confort y movilidad articular | Frecuente en fórmulas modernas para articulaciones |
| Sauce blanco Salix alba y otras especies de Salix |
Derivados salicílicos, especialmente salicina | Molestias articulares y dolor | Especial precaución por su contenido en salicilatos |
| Ulmaria Filipendula ulmaria |
Derivados salicílicos, flavonoides y taninos | Uso tradicional relacionado con molestias articulares | También requiere precaución con los salicilatos |
| Ortiga Urtica dioica |
Flavonoides, compuestos fenólicos y otros componentes | Uso tradicional en molestias articulares leves | Planta con otros usos fitoterápicos según la parte utilizada |
¿Cuál se parece más al harpagofito?
No existe una sustituta exacta. Si buscamos plantas específicamente relacionadas con el aparato locomotor, cúrcuma y boswellia son dos de las opciones de mayor interés actual. El sauce destaca por sus derivados salicílicos, mientras que ulmaria y ortiga tienen una larga tradición fitoterápica asociada a las molestias articulares.
Que varias plantas se utilicen para el bienestar articular no significa que tengan el mismo mecanismo de acción, evidencia, dosis o contraindicaciones. El sauce y la ulmaria contienen derivados salicílicos, mientras que el harpagofito, la cúrcuma y la boswellia presentan composiciones completamente diferentes.
La utilización del harpagofito en problemas musculoesqueléticos ha sido objeto de diversos ensayos clínicos.
Artrosis y dolor lumbar. Una revisión sistemática analizó 12 ensayos clínicos sobre preparados de Harpagophytum. Los resultados mostraron evidencia variable según el tipo de extracto y la cantidad de harpagósido administrada, con resultados especialmente interesantes en determinados estudios sobre dolor lumbar.
Consultar estudio
Harpagofito frente a diacereína. Un ensayo clínico realizado en personas con artrosis de cadera o rodilla comparó un preparado de harpagofito con diacereína. Los resultados históricos de este estudio contribuyeron al interés científico por la planta, aunque deben interpretarse teniendo en cuenta el preparado y la dosis utilizados.
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El harpagofito en otros idiomas
Nombre botánico: Harpagophytum procumbens. Español: harpagofito, garra del diablo. Catalán: harpagòfit. Inglés: Devil's claw. Francés: Harpagophytum, griffe du diable. Alemán: Teufelskralle.
Foto de Henri Pidoux







