La espelta es una especie de trigo de cultivo muy antiguo. Su grano puede utilizarse en sopas, guisos y también en preparaciones dulces como esta receta con leche.
- 2-3 cucharadas de espelta en grano.
- ½ taza de leche.
- Una pizca de sal.
- 1-2 cucharaditas de azúcar, miel u otro endulzante, opcional.
- Canela en polvo, opcional.
- Poner la espelta en remojo. Si utilizamos grano entero, dejarlo en remojo unas 8-12 horas puede ayudar a reducir el tiempo de cocción.
- Cocer la espelta. Escurrir el agua del remojo y cocer el grano en abundante agua con una pequeña pizca de sal hasta que esté tierno.
- Escurrir. Retirar el exceso de agua cuando la espelta esté cocinada.
- Añadir la leche. Incorporar la espelta a un cazo con la leche y calentar a fuego suave.
- Endulzar. Añadir azúcar u otro endulzante al gusto y cocinar unos 5 minutos, removiendo de vez en cuando.
- Servir. Puede tomarse caliente o templada. Si se desea, terminar con una pequeña cantidad de canela.
Una variante: añade canela, vainilla o un poco de ralladura de limón mientras calientas la leche para darle más aroma sin necesidad de aumentar mucho el azúcar.
Espelta y trigo: ¿son lo mismo?
La espelta (Triticum spelta) pertenece al mismo género que el trigo y comparte muchas de sus características nutricionales. Aporta principalmente hidratos de carbono, proteínas, fibra y vitaminas del grupo B.
No obstante, no debe presentarse como un cereal “sin modificaciones genéticas”. La espelta, como otros cereales cultivados, ha sido seleccionada y mejorada por el ser humano a lo largo de generaciones.
Importante: la espelta contiene gluten, por lo que esta receta no es apta para personas con enfermedad celíaca ni para quienes deban seguir una dieta estrictamente sin gluten.
Foto de Herbolario Allium






