Algunos han desarrollado gruesos troncos que a veces superan los 4 metros de perímetro. Sus copas llegan a alcanzar 12 metros de diámetro, estimándose su edad de los ejemplares más antiguos, en unos 150 años.
Este árbol no solo es majestuoso en su apariencia, sino que también alberga una rica historia y una variedad de beneficios para nuestro entorno y bienestar.
El fresno, perteneciente al género Fraxinus, es un árbol que ha capturado la admiración de muchos amantes de la naturaleza. Con su madera fuerte y flexible, sus hojas cambiantes en otoño y su papel vital en diversos ecosistemas, el fresno merece nuestra atención y respeto.
Los fresnos son conocidos por sus hojas compuestas y opuestas, y su distintiva madera que ha sido utilizada a lo largo de la historia para la fabricación de muebles y herramientas. Exploraremos las diferentes especies, con énfasis en el fresno de hoja estrecha (Fraxinus angustifolia), destacando sus características botánicas únicas.
Los fresnos contribuyen a la biodiversidad, proporcionando hábitats vitales para diversas especies de aves, insectos y otros animales. Su papel en la ecología forestal es esencial y fascinante.
Hay mucha relación entre el fresno y el agua, seguramente porque es un árbol de ribera y crece junto a las corrientes. Los griegos usaban ramas de fresno para pedir a los dioses un poco de lluvia cuando atravesaban por una larga sequía.
Desde la antigüedad, la humanidad ha aprovechado la versatilidad del fresno. Sus hojas sirven de alimento para el ganado. Es considerada como una planta medicinal, valorándose su corteza y sus hojas. Así, por ejemplo, las hojas tienen propiedades medicinales como analgésico, contra dolores reumáticos y como fortalecedor de encías.
La madera de fresno ha sido, en todas las épocas, una madera muy cotizada para carpintería, sobre todo para la construcción de muebles.
Sin embargo, también enfrentamos desafíos, como enfermedades que afectan a algunas poblaciones de fresnos. La principal enfermedad del fresno es la Chalara (Chalara fraxinea) o acronecrosis del fresno, un hongo que se desarrolla rápidamente y que provoca la muerte de fresnos de cualquier edad.
Como curiosidades podemos decir que en el siglo XIX, era común en parte de Europa cortar las uñas de los enfermos y enterrarlas bajo un fresno para favorecer su enfermedad.
El fresno es más que un simple árbol; es un tesoro de la naturaleza con una historia rica y una influencia significativa en nuestro mundo. Espero que disfruten explorando este fascinante mundo arbóreo conmigo.
Y si quieres ir a verlos a la casa de campo te dejamos este enlace: https://maps.app.goo.gl/bZtz6vZpcdXCyExn7
En resumen, del fresno se ha utilizado popularmente tanto la hoja como la corteza. La hoja contiene un potente diurético llamado fraxina que es de gran ayuda en casos de gota, ya que ayuda a eliminar el exceso de ácido úrico.






